viernes, 25 de diciembre de 2009

El nacimiento del Pintor Maldito


En la década de los ochentas, el diario sensacionalista británico, The Sun, publicó una noticia en donde aseguraba que los cuadros de cierto pintor llamado, Bruno Amadio, eran malditos, la razón, según testimonio de bomberos, cada vez que ingresaban a una casa incendiada se encontraban con uno de los cuadros del artista, y para sorpresa de ellos, a pesar de que la casa podía quedar en cenizas, los cuadros, siempre sobrevivían.

Aquella noticia corrió como reguero de pólvora. Al poco tiempo comenzaron a salir testimonio que aseguraban lo dicho por los bomberos y no sólo eso, sino que agregaron al mito de los cuadros una que otra muerte misteriosa, enfermedades terminales e incluso voces y sombras diabólicas.

En 1985, en una festividad tradicional inglesa en donde la gente suele quemar cosas viejas, miles aprovecharon la ocasión para incendiar las reproducciones de estas pinturas, el diario The Sun informó que millones de copias fueron apiladas en las calles para ser posteriormente quemadas.

Luego del hecho, al parecer el mito había desaparecido, las cosas volvieron a su normalidad y los misteriosos hechos que se le adjudicaban a los cuadros, ciertos o no, callaron. Nadie sospechaba, que en pleno siglo XXI, el mito sobreviviría y causaría, casi, el mismo efecto en los propietarios.

El caso de España : Hace pocos meses, el programa de corte paranormal, Cuarto Milenio, conducido por el periodista Iker Jiménez, realizó un reportaje sobre el pintor italiano, Bruno Amadio, y el misterio que embargaba su obra. Según los propios productores del programa, nunca sospecharon la resonancia que tendría en el público español, tanto que les sorprendió que a los pocos días de difundido su informe, miles de personas, preocupadas, enviaban mails con diversos testimonios, preguntas, comentarios, en torno de las citadas obras. Otros incluso, enviaron sus cuadros al canal o se despojaron de ellos de cualquier otra manera, para salirse de aquella maldición que ya comenzaba a tener eco en todos los pueblos de España.

Ante esta andanada de quejas y comentarios, los productores del programa decidieron realizar otro informe para desmitificar el hecho, y asegurar a sus televidentes que los cuadros no tenían nada de malditos y que si bien la historia del pintor aún continúa siendo un misterio, no había asidero suficiente como para darle a sus objetos, propiedades maléficas y endemoniadas.

Lo que se sabe de este pintor es tan misterioso como puede parecer su obra. Algunos dicen que ante la falta de compradores el pintor decidió hacer un pacto con el diablo para lograr fama y fortuna, una vez hecho el pacto, el demonio le había dado el talento para pintar esos rostros de niños, rostros que seguiría pintando el artista hasta el fin de sus días.

No obstante, la historia creíble indica que el pintor era italiano, y que combatió en la II Guerra Mundial, en donde se dice conoció a los niños que luego le servirían de modelos para sus retratos. Además se sabe que fue partidario del fascismo italiano y que realizó 27 cuadros de los llamados “Niños llorando”. Al final de su vida se dirigió a Madrid, en donde se le pierde el rastro.

La prevalecía de los mitos : Lo que queda claro con la historia del pintor maldito, es que los mitos suelen prevalecer ante el tiempo. El inconsciente popular pareciera creer en ellos, sin importar la antigüedad de ellos. Esto quizá se deba a que el miedo es uno de los sentimientos más primitivos del ser humano, sentimiento que puede ser activado siempre con los mismos elementos, entre ellos el más principal es el argumento de lo desconocido: la gente teme por lo general a lo que desconoce, de allí su curiosidad y su voluntad de conocimiento.

Y así como muchos mitos del pasado pareciera hoy, cobrar nueva vida, en nuestro tiempo, muchos mitos nuevos comienzan a germinar en nuestras sociedad, libros como El Código Da Vinci, o el Club de Bilderberg, son claras muestras de ello. Lo cierto es que los mitos, en esencia, no mueren, sólo varían y se acoplan a los nuevos tiempos, quién sabe, quizá, dentro de diez años, al ver las imágenes en CNN de unos ovnis aterrizando en Washington, millones de personas saldrán corriendo de sus viviendas dispuestos a combatirlos. Uno nunca sabe.